Siete

 Y decidí exiliarme por hacer como que hacía
en mi invisible burbuja de cristales opacos.
Con mis siete gatos
con lo que queda —más bien poco— de mis siete vidas.
Con mis siete linux
el único contacto con los agresores.
Con siete libros viejos y otros siete por venir
que como todo lo mío nacerán por cesárea.
Con siete amigas
con siete amigos
con siete horas para abrazar el vacío cada jornada.
Con siete armarios grandes
en los que esconder mis siete historias.
Con siete platos y con siete cuchillos
que las cucharas hace tiempo ya dejé de extrañarlas.
Con siete recuerdos y con siete interruptores
para conquistar la oscuridad cuando apetezca.
Con siete ideas para asesinar lo de fuera.
Con los siete pecados capitales.
Con siete llaves para abrir las siete puertas
que conducen a siete habitaciones despobladas.
Con siete sombras y con siete candelabros
de siete brazos en cada una de las siete estancias.
Solo
faltas
tú.

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